Glosario

Desde DataFem apostamos por un glosario accesible para la población pensado para facilitar la lectura crítica de los datos públicos desde una perspectiva de género. Cuando los datos no se comprenden correctamente, se refuerzan narrativas falsas, se cuestiona la credibilidad de las víctimas y se reproducen formas de violencia institucional que dificultan el acceso a derechos y a la justicia.

Creemos que hacer comprensibles los datos es una forma de democratizar el conocimiento. Entender qué miden las cifras, qué no reflejan y cómo deben interpretarse es fundamental para construir debates públicos informados, rigurosos y respetuosos con los derechos de las mujeres.

Se refiere a la posibilidad real de que las mujeres sean propietarias de viviendas, tierras o negocios. Las mujeres acceden en menor medida a esa titularidad, y esta limitación no solo afecta a la autonomía económica, sino que también invisibiliza el trabajo de la mujer, afectando a su ejercicio de derechos sociales, cotización y futuro.

Por ejemplo:

Cuando una pareja se separa y la vivienda está solo a nombre de él, muchas mujeres se quedan sin casa a pesar de haber contribuido durante años. Esto no es mala suerte, se llama desigualdad estructural.

Son conductas de acoso realizadas a través de internet, redes sociales, aplicaciones, correo electrónico u otras tecnologías digitales. Pueden incluir amenazas, mensajes ofensivos, vigilancia, persecución o contactos insistentes, y pueden tener o no una connotación sexual.

Por ejemplo:

Enviar repetidamente mensajes amenazantes a una mujer, crear cuentas para continuar contactándola después de haber sido bloqueado o perseguir su actividad en distintas redes son formas que puede adoptar el acoso digital.

Son comportamientos de carácter sexual no deseados que hacen que una mujer se sienta ofendida, humillada o intimidada. Pueden producirse en el trabajo, en espacios públicos, en entornos educativos, de ocio o a través de las tecnologías digitales.

Por ejemplo:

Comentarios sexuales insistentes, preguntas íntimas no deseadas, gestos obscenos o propuestas sexuales que incomodan o intimidan a una mujer pueden constituir situaciones de acoso sexual.

Son formas de acoso de carácter sexual que se producen o se facilitan a través de tecnologías digitales. Pueden incluir el envío de mensajes o imágenes sexuales no deseadas, presiones para obtener fotografías íntimas o la difusión de contenidos sexuales sin consentimiento.

Por ejemplo:

Enviar insistentemente contenido sexual no solicitado, presionar a una mujer para que envíe fotografías íntimas o compartir imágenes sexuales, reales o manipuladas, sin su consentimiento son formas de acoso sexual facilitado por la tecnología.

Es la diferencia entre las pensiones que perciben, de media, las mujeres y los hombres. Refleja desigualdades acumuladas a lo largo de la vida laboral, como menores salarios, interrupciones de la trayectoria profesional, desigual reparto de los cuidados o una menor presencia histórica de las mujeres en el empleo remunerado.

Por ejemplo:

Dos personas pueden llegar a la jubilación después de vidas laborales muy diferentes. Si una mujer ha pasado años fuera del empleo para cuidar o ha tenido salarios más bajos, esas desigualdades pueden reflejarse posteriormente en la cuantía de su pensión.

Es la diferencia media entre la remuneración de mujeres y hombres, expresada generalmente como porcentaje del salario de los hombres. Esta diferencia puede estar relacionada con factores como la segregación laboral, el tipo de jornada, la ocupación, los complementos salariales, las interrupciones de la trayectoria laboral o la menor presencia de mujeres en puestos de mayor responsabilidad.

Cuando una mujer cobra menos que un hombre por el mismo trabajo o por un trabajo de igual valor, hablamos específicamente de discriminación salarial.

Por ejemplo:

Si los hombres perciben de media 2.000 € y las mujeres 1.700 €, existe una brecha salarial del 15 %. La brecha salarial no se nota solo a fin de mes, sino durante toda la vida.

Es el reparto equilibrado de las tareas domésticas y de cuidados entre mujeres y hombres, pero también entre las familias, las administraciones públicas, las empresas y el conjunto de la sociedad. Parte de la idea de que cuidar es una responsabilidad colectiva y no una tarea que corresponde principalmente a las mujeres. Los datos sobre cuidados muestran desigualdades persistentes en el uso del tiempo y explican muchas brechas laborales, económicas y de bienestar que afectan a las mujeres.

Por ejemplo:

¿Quién pide reducción de jornada cuando hay una persona mayor dependiente en casa? Casi siempre una mujer. Esto afecta a su salario, su descanso y su futuro laboral.

Es el trato desigual y sistemático que sufren las mujeres en el acceso, permanencia o promoción en el empleo por razón de género. Puede reflejarse en datos sobre brecha salarial, segregación ocupacional, precariedad o desempleo.

Por ejemplo:

Cuando los datos muestran que las mujeres acceden menos a puestos de responsabilidad, no significa falta de mérito, sino barreras estructurales que limitan su promoción.

Se produce cuando una persona obtiene un beneficio, económico o de otro tipo, mediante la utilización sexual de otra persona, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad o vulnerando su libertad y sus derechos. A diferencia de la trata, el concepto pone el foco en la propia situación de explotación y no necesariamente en cómo se llegó hasta ella.

Por ejemplo:

Una trabajadora del hogar puede encontrarse en una situación de explotación sexual dentro del domicilio en el que trabaja, aunque no haya sido trasladada de un lugar a otro. Lo determinante es la situación de explotación y aprovechamiento que está sufriendo.

Hace referencia a las desigualdades que hacen que las mujeres tengan mayores dificultades para alcanzar y mantener su autonomía económica y estén más expuestas a situaciones de pobreza o exclusión social. Está relacionada con factores como los menores ingresos, la precariedad laboral, el trabajo a tiempo parcial, la desigual distribución de los cuidados o las dificultades de acceso a determinados recursos.

Por ejemplo:

Una mujer que deja temporalmente su empleo para cuidar a un familiar puede perder ingresos, oportunidades laborales y capacidad de ahorro. Estas desigualdades económicas pueden acumularse y aumentar su riesgo de pobreza a lo largo de la vida.

Hace referencia a la relación e interacción entre personas y culturas diversas desde la igualdad, el diálogo y el respeto mutuo. No consiste únicamente en que diferentes culturas convivan en un mismo espacio, sino en favorecer su reconocimiento, participación e intercambio en condiciones de igualdad.

Por ejemplo:

Un servicio público con enfoque intercultural no espera simplemente que todas las personas se adapten a una única forma de entender la realidad, sino que reconoce la diversidad y busca formas de comunicación y atención que permitan una participación igualitaria.

Es una forma de analizar cómo el género se relaciona con otras características y desigualdades, como el origen, la situación económica, la edad, la discapacidad o la situación administrativa. Estas desigualdades no actúan siempre de forma independiente, sino que pueden combinarse y generar experiencias específicas de discriminación.

Por ejemplo:

Una mujer migrante que trabaja en el empleo del hogar puede enfrentarse al mismo tiempo a desigualdades por ser mujer, por su origen y por las condiciones precarias de su trabajo. Para comprender su situación es necesario observar cómo interactúan todos estos factores.

Se entiende por matrimonio forzado aquel matrimonio celebrado sin el consentimiento libre y pleno de una de las personas contrayentes, como consecuencia de violencia, intimidación, amenazas, coacción, engaño o cualquier otra forma de presión que limite o anule su capacidad de decidir libremente. Esta violencia puede producirse antes, durante o después de la celebración del matrimonio, incluyendo aquellas situaciones en las que la persona es obligada a permanecer en el matrimonio o se ve impedida de separarse o poner fin a la relación mediante amenazas, violencia, coacciones o presiones.

Por ejemplo:

Si una joven acepta casarse porque teme ser rechazada por su familia, sufrir represalias o quedarse sin recursos si se niega, no podemos hablar de una decisión verdaderamente libre.

Es el desplazamiento de una persona desde su lugar de residencia habitual hacia otro territorio, dentro de un mismo país o hacia otro país, de manera temporal o permanente. Las razones para migrar son diversas y pueden estar relacionadas con el empleo, la familia, los estudios, las condiciones de vida o la búsqueda de nuevas oportunidades.

Por ejemplo:

Una mujer que se traslada desde Colombia a España para trabajar y construir un nuevo proyecto de vida está realizando un proceso migratorio que puede implicar cambios laborales, familiares, sociales y emocionales.

Se produce cuando una persona se ve obligada a abandonar su lugar de residencia porque permanecer allí supone un riesgo o porque las circunstancias reducen gravemente su capacidad de decidir libremente. Puede estar relacionada, entre otras causas, con conflictos armados, persecución, violencia, vulneraciones de derechos o desastres naturales.

Por ejemplo:

Una mujer que abandona su país porque está amenazada y teme por su vida no migra en las mismas condiciones que alguien que puede planificar libremente cuándo, cómo y hacia dónde desplazarse.

Es la situación o modelo de familia en el que una mujer ejerce de manera única y exclusiva la crianza, el cuidado y la responsabilidad de sus hijos o hijas, sin la presencia ni apoyo coparental de una pareja.

Por ejemplo:

Una mujer que cría sola a sus hijos o hijas y asume en exclusiva los cuidados, los gastos y la organización familiar puede tener mayores dificultades para conciliar el empleo con la vida familiar y disponer de menos tiempo y recursos económicos.

Hace referencia a condiciones de empleo que generan inseguridad, inestabilidad o dificultades para disponer de unos ingresos y unas condiciones de vida adecuadas. Puede manifestarse a través de bajos salarios, empleo temporal, jornadas parciales no deseadas, horarios imprevisibles o falta de protección laboral.

Por ejemplo:

Una trabajadora que encadena empleos de corta duración, tiene horarios que cambian constantemente y unos ingresos que no le permiten cubrir sus necesidades básicas, se encuentra en una situación de precariedad laboral.

Es una forma de discriminación basada en la idea de que determinadas características vinculadas al origen, el color de piel, la nacionalidad, la lengua, la religión o la pertenencia étnica hacen que unas personas sean inferiores o superiores a otras. Estas ideas pueden traducirse en prejuicios, trato desigual y barreras en ámbitos como el empleo, la vivienda o el acceso a servicios.

Por ejemplo:

Si una mujer recibe un trato peor en un proceso de selección por el tono de su piel, por ser musulmana o por el origen que se le atribuye, está sufriendo una discriminación racista.

Se produce cuando una mujer que ha sufrido violencia vuelve a experimentar daño, sufrimiento, cuestionamiento o culpabilización como consecuencia de la respuesta que recibe de su entorno, de profesionales o de las instituciones.

Por ejemplo:

Una mujer que tiene que relatar repetidamente una agresión ante distintos servicios, se encuentra con preguntas que ponen en duda su testimonio o recibe comentarios que la responsabilizan de lo ocurrido puede sentirse nuevamente violentada durante el proceso de búsqueda de ayuda.

Es un indicador que permite medir cuántas personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Tiene en cuenta tres situaciones: tener ingresos por debajo del umbral de pobreza, sufrir carencia material y social severa o vivir en un hogar con muy baja intensidad de empleo. Una persona se contabiliza una sola vez, aunque se encuentre en varias de estas situaciones.

Por ejemplo:

Una mujer puede estar incluida en la tasa AROPE porque sus ingresos son bajos, porque no puede afrontar determinados gastos básicos o porque vive en un hogar en el que apenas hay empleo. El indicador permite mirar la pobreza más allá de los ingresos.

Se refiere a la concentración de mujeres y hombres en distintos sectores y ocupaciones. Como consecuencia de los roles y estereotipos de género, las mujeres tienen mayor presencia en actividades relacionadas con los cuidados y los servicios, mientras que los hombres predominan en otros sectores masculinizados. Los datos sobre segregación ocupacional muestran cómo el empleo no se reparte de forma equitativa y explican otras desigualdades, como la brecha salarial.

Por ejemplo:

La elevada presencia de mujeres en enfermería, educación infantil o empleo del hogar y la mayor presencia de hombres en construcción o determinadas ramas de la industria son ejemplos de segregación horizontal.

Es la desigual distribución de mujeres y hombres entre los distintos niveles de responsabilidad y poder dentro de las organizaciones. Aunque haya muchas mujeres trabajando en un sector, su presencia puede disminuir a medida que se asciende hacia puestos de dirección o toma de decisiones.

Por ejemplo:

En una organización puede haber una mayoría de trabajadoras y, sin embargo, que los puestos de máxima dirección estén ocupados principalmente por hombres. La desigualdad aparece al observar quién llega a los niveles más altos.

Es una figura jurídica que permite que dos personas que trabajan conjuntamente en una explotación agraria compartan su gestión, sus derechos, sus obligaciones y sus rendimientos económicos en condiciones de igualdad. Busca reconocer especialmente el trabajo de muchas mujeres rurales que tradicionalmente han participado en las explotaciones familiares sin que su actividad tuviera el mismo reconocimiento jurídico, económico o profesional.

Por ejemplo:

Una mujer que trabaja junto a su pareja en una explotación agrícola puede figurar también como titular de la explotación. De esta forma, su trabajo queda reconocido y puede participar directamente en los ingresos, las decisiones y los derechos asociados a la actividad agraria.

Es una modalidad de empleo en la que se trabaja un número de horas inferior al de una persona trabajadora a tiempo completo comparable. Tiene una importante dimensión de género, ya que las mujeres recurren al empleo a tiempo parcial con mayor frecuencia, especialmente por motivos relacionados con los cuidados y las responsabilidades familiares.

Por ejemplo:

Una mujer puede reducir su jornada para poder recoger a sus hijas o cuidar a una persona dependiente. Aunque continúe trabajando, tendrá menos ingresos mensuales y puede disponer de menos oportunidades para desarrollar su carrera profesional.

Comprende las actividades necesarias para sostener la vida y el bienestar de las personas. Incluye cuidados directos, como atender a una niña, una persona mayor o una persona dependiente, y tareas indirectas, como cocinar, limpiar, organizar el hogar o realizar gestiones. Puede realizarse de manera remunerada o no remunerada.

Por ejemplo:

Ayudar a una persona mayor a vestirse es trabajo de cuidados, pero también lo es hacer la compra, preparar su comida, limpiar su vivienda o acompañarla a una cita médica.

Es el trabajo que se realiza sin recibir un salario a cambio. Incluye gran parte de las tareas domésticas y de cuidados que se llevan a cabo en los hogares y que, pese a ser imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad y de la economía, siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.

Por ejemplo:

Preparar las comidas, limpiar, organizar las citas médicas de la familia o cuidar diariamente de hijas e hijos supone tiempo y trabajo, aunque estas actividades no aparezcan en una nómina.

Consiste en captar, trasladar, acoger o controlar a una persona mediante engaño, amenazas, coacciones o abuso de una situación de vulnerabilidad con la finalidad de explotarla sexualmente. La trata pone el foco en el proceso mediante el que se consigue y mantiene el control sobre la víctima.

Por ejemplo:

Una mujer puede recibir una oferta de trabajo en otro país y descubrir al llegar que ha sido engañada, le retienen la documentación y la obligan a ejercer la prostitución para pagar una supuesta deuda.

Comprende los actos de violencia basados en el género que causan o pueden causar a las mujeres daños o sufrimientos físicos, sexuales, psicológicos o económicos. También incluye las amenazas, las coacciones y otras formas de limitar su libertad, tanto en el ámbito público como en el privado.

Por ejemplo:

Una mujer puede sufrir violencia cuando su pareja la insulta y humilla de forma constante, controla con quién se relaciona o utiliza amenazas para limitar sus decisiones y su libertad.

Es una forma de violencia que busca controlar, limitar o impedir el acceso de una mujer al dinero y a otros recursos económicos, reduciendo su autonomía y generando o reforzando una situación de dependencia.

Por ejemplo:

Impedir que una mujer trabaje, controlar todo el dinero que gasta, retirarle sus ingresos o negarle recursos para cubrir necesidades básicas son formas de ejercer violencia económica.

Se produce cuando las instituciones, mediante sus actuaciones u omisiones, dificultan que las mujeres accedan a sus derechos, protección o reparación. Los datos permiten identificar barreras y desigualdades en el acceso a recursos y servicios.

Por ejemplo:

Es una realidad que pueden transitar muchas mujeres migrantes cuando, al buscar ayuda, encuentran repetidamente barreras administrativas, falta de información o respuestas que minimizan lo que están viviendo. La propia respuesta institucional puede convertirse en una nueva forma de vulneración.

Comprende cualquier acto de naturaleza sexual realizado sin consentimiento o que limite el libre desarrollo de la vida sexual de una mujer, tanto en espacios físicos como digitales.

Por ejemplo:

Besar o tocar sexualmente a una mujer sin su consentimiento, obligarla a realizar prácticas sexuales o difundir imágenes íntimas sin su permiso son diferentes formas de violencia sexual.

Es el rechazo, miedo, prejuicio u hostilidad hacia las personas percibidas como extranjeras o procedentes de otros países o culturas. Puede expresarse mediante discursos, actitudes discriminatorias o desigualdades en el acceso a derechos y recursos.

Por ejemplo:

Negarse a alquilar una vivienda a una mujer únicamente porque es extranjera es una forma de discriminación xenófoba.